Avanza y desliza por tus años correderos, que no hay saber más ajeno que el viento de la brisa. Avanza y desliza por tu piel que es de centeno, por tus brazos y tus vellos, hasta llover en tus mejillas.
Avanza y desliza entre la miel y el silencio, entre la oveja y el cordero, entre el junco y la orilla.
Avanza y desliza por tu discurso très ameno, por tus manos y tus miedos, por tu tacto que es de arcilla. Avanza y desliza por tus semblantes y senderos, por tu boca, merendero de las pasiones de la colina.
Tus ojos, de color acalorado, de miradas expresivas, de pinceladas marrón claro. Tus ojos, espejismos solitarios, espejos sin reflejos, paraíso sin mesías. Tus ojos, redondos y serios, silenciosos y necios, tristes y recios.
Tus ojos, hielo y fuego, día y noche, blanco y negro.
Tus ojos, perla y chocolate, marfil y roble, nube y barro. Tus ojos, los que me encandilaron
Veía unos ojos de color ámbar. Quizá un gatito que había salido de su escondrijo. Me acerqué a él y me agaché para acariciarlo. De repente el gato se convirtió en la muerte. Llevaba su guadaña y todo. Me dijo: -Atentamente en tu camino debes seguir, la llamada está hecha, tú eres la perdiz, yo soy el cazador. Se aproximó al usillo más cercano y se desvaneció como un fluido tóxico que penetró en las profundas alcantarillas de la ciudad. Estaba aterrorizado, o lo siguiente. No pude reaccionar hasta que pasaron unos cinco minutos, que yo recuerde. Entonces me dirigí a casa, abrí la nevera y encontré un vaso de agua dentro con mi nombre escrito. Lo saqué, lo inspeccioné y lo probé. Sabía a agua... me lo bebí enterito, tenía una sed terrible. Luego me dí cuenta de que no estaba solo. Miré hacia todos lados; sentía una presencia. Algo me rozó por la espalda. Me dí la vuelta y el mismo gato andurreaba por la encimera de la cocina. Rápidamente cogí un cuchillo largo y amenacé al gato a que saliera por la ventana. Salió huyendo y no lo volví a ver más.Pasado un mes, iba tranquilamente caminando en dirección casa de Nerea. Era de noche, íbamos a ver una película en su casa, íbamos todos, los de la pandilla, los de la clase, hasta Germán, que nunca sale. Me tropecé con el mismo gato negro que se confundía con la espesura de la noche. Salí corriendo, el gato me perseguía; se abalanzó sobre mí y me maulló "a la tercera va la vencida". Me desgarró la sudadera, yo intenté quitármelo de encima. En ese momento de histeria, el gato se soltó y se convirtió en la muerte, pero esta ahora no tenía guadaña, sino un cetro alargado de tonos azulados. Levantó el cetro y me atrajo con él; era como un imán, pero, ¡atraía mis sentimientos! Yo intentaba escapar, pero ella no me dejaba. Acabé entregándole mis sentimientos. Quedó satisfecha; yo, gris. Se fue en dirección contraria, yo la perseguí; aún me quedaban minúsculos gramos de rabia. Le azoté un buen golpe en el cráneo. Se desmoronó en el suelo, pero ahora sus huesos cadavéricos se desplomaron y quedó petrificada. Soltó un hedor horrendo acompañado de un ruido a tostado y una espora escabrosa. ¿Qué había hecho? Había matado a la muerte. No, no. Lo que había hecho era matar los sentimientos en mí. La muerte me había engañado creyendo yo que me había robado mis sentimientos, pero me los he robado yo mismo al matar. Sea lo que sea, he matado. Aunque sea la muerte. Ahora yo soy la muerte.
Sí es por tí, es por mí. No hay nada que yo no haga por mí. Todo es en beneficio propio, aunque no me dé cuenta o lo deje fluir. Todo es un egoísmo superfluo, más que nada...
No sé cómo se hace... soy un auténtico novato. Esto de ir hacia adelante y luego hacia atrás, un vaivén sin principio y sin final, un desenfreno placentero... Porque a la vida no sabes cómo amarrarla, no es como un perro al que tú le tiras de la correa y por mucho que quiera irse para la izquierda tú lo llevas al arbolito (a mear), porque después te pone perdido el piso. En fin, da hacia adelante y hacia atrás porque no todo en la vida son cosas alegres, muchas son "malas", o dañinas para nuestro corazón. No te acuerdas ni de cuando fue esa vida, cuando empezó, ni de cuando acabó- lo siento soy ateo- ¿Pero no sentimos un desenfreno placentero? Yo constantemente, cuando aprendo a valorar cada cosa, y a experimentar lo que es simplemente tener una presencia humana al lado que tiene comunes características y te puedes comunicar con esta. Yo planteo que las cosas "malas" se pueden tomar como buenas. Consideramos algo negativo cuando se muere alguien, o está enfermo, o ha perdido mi equipo, o se me han perdido cinco euros, o alguien me ha roto el corazón, etc. Todo esto lo quieras o no es resultado del aprendizaje de la civilización humana y de los sentimientos que parecen innatos del individuo. Cambiemos los patrones y riamos cuando pasa algo malo, porque la risa o el llanto no significan positivo o negativo; significan expresión de los sentimientos de una forma sincera y directa. Si no estás conmigo, lo siento mucho, te tendrás que aguantar. Para eso esto es un blog, y por tanto subjetivo, y mis opiniones son realidades dentro de estos pequeños parámetros cibernéticos.
Un siseo que recorre el horizonte, una nube poblada de esponjosidad, abufanda a los árboles más tristes, dejados en la sabana de la soledad. Ya es la hora del atardecer, ven conmigo a ver la puesta de sol y dejar tus ojos caer sobre este bello cuadro de mi creador.
He camninado por valles, montañas, desiertos, bosques, selvas, mares, océanos, mesetas, llanuras, lagos, glaciares... y todavía me queda tanto por andar y por conocer...
A veces me disuelvo con la leche como el azúcar que reside en el fondo del vaso. Si un día me despertara y viera que no hay leche, la leche ya no tendría sentido para mí. Tendría que deambular entre las sábanas y pernoctar entre las noches para poder dormir y despertarme y ver que todo ha sido un sueño, o un sueño real.