
Parece que siempre es siempre
Nunca es siempre y siempre es nunca
Algunas veces es siempre y otras nunca

Tus ojos,
Pasado un mes, iba tranquilamente caminando en dirección casa de Nerea. Era de noche, íbamos a ver una película en su casa, íbamos todos, los de la pandilla, los de la clase, hasta Germán, que nunca sale. Me tropecé con el mismo gato negro que se confundía con la espesura de la noche. Salí corriendo, el gato me perseguía; se abalanzó sobre mí y me maulló "a la tercera va la vencida". Me desgarró la sudadera, yo intenté quitármelo de encima. En ese momento de histeria, el gato se soltó y se convirtió en la muerte, pero esta ahora no tenía guadaña, sino un cetro alargado de tonos azulados. Levantó el cetro y me atrajo con él; era como un imán, pero, ¡atraía mis sentimientos! Yo intentaba escapar, pero ella no me dejaba. Acabé entregándole mis sentimientos. Quedó satisfecha; yo, gris. Se fue en dirección contraria, yo la perseguí; aún me quedaban minúsculos gramos de rabia. Le azoté un buen golpe en el cráneo. Se desmoronó en el suelo, pero ahora sus huesos cadavéricos se desplomaron y quedó petrificada. Soltó un hedor horrendo acompañado de un ruido a tostado y una espora escabrosa. ¿Qué había hecho? Había matado a la muerte. No, no. Lo que había hecho era matar los sentimientos en mí. La muerte me había engañado creyendo yo que me había robado mis sentimientos, pero me los he robado yo mismo al matar. Sea lo que sea, he matado. Aunque sea la muerte. Ahora yo soy la muerte.

SECRETOS DE UN EXPLORADOR
Sin tus pies no he caminado,
Tus zapatos ya me queman.
Tus tobillos me recuerdan
Al relieve de la meseta.
Se han convertido en figuras
Tus piernas fijas y recias.
Las caderas narran cuentos
De alguna historia, o guerra.
Un dulce prado callado
Es tu vientre en la niebla.
Por tu tronco pasan peces,
Nadan las fértiles penas.
Tus brazos me han capturado,
Yo me he dejado enredar.
De tus manos me he cogido
Sin saber donde me llevas.
Álgido como el sol de abril,
Tu cuello alcanza las ideas.
Portadora de tus sueños
Y deseos es tu cabeza.
Cara sonrosada y pálida,
Óvalo con curvas tersas.
Saliente de la caliza
Es tu bella nariz recta.
Las orejillas como alas
De aquella criatura esbelta.
Por tus ojos me he llevado
Sin saber lo que pensar.
Me decían tus cabellos
Tus virtudes y rarezas.
Es un sueño tu nostalgia,
De tus miedos ya regresas.
De tus montes a tus mentes
Pasas riendo tan contenta.
Te miras en el algún cielo
Y te encuentras ilesa
Como un huracán ausente
Provisto de tal tristeza
Que, hasta las nubes lloran
En una mar de barcas sueltas.
Tus sí son un no rotundo,
Tus rechazos te embelesan,
Pero muy dentro de ti,
Tus elogios son pureza.
Ya dije lo que te quiero
Aún no dije belleza.
