Si no me quieres mirar, no me mires, pero al menos mírame. Todo el día pensando... y nada en claro. Todo oscuro. Si puedes ser tú mismo sé tú mismo. Si no, lo intentas, y si te va mal... pues a otra cosa. Quiero que seas como la brisa que recorre mis párpados en el gélido invierno. Que desagrada a su paso, porque es tanto el dolor en que te sume. Pero es dolor o es simple capricho por algo diferente. Me dejas congelado en medio de la calle. Me siento frío y caliente. Todo me da vueltas cuando vuelvo a la realidad.
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